martes, 1 de noviembre de 2016

Pecados





En mayor o menor medida, todos somos pecadores. El pecado vive entre nosotros día tras día, acechando, tentándote, disfrutando, mientras tú te resistes a no dejarte llevar por él. Para conocer los siete pecados capitales, realizaremos un viaje hasta sus mismísimas entrañas, recorriendo lo más oscuro del alma humana. ¿Te atreves? ¿En qué pecado caerás? Ven y descúbrelos en ti mismo.

Obra basada en: “Siete pecados para una semana” 
de Gloria Guevara Garcia

Sábado 29 de octubre a las 21hs en el Teatro San Bartolomé.
No recomendada para menores de 16 años
Entradas a 5€ estarán a la venta a partir del Lunes 10 de octubre. No te lo puedes perder


Casa Ajei en San Bartolomé
Oficinas municipales en Playa Honda
Taquilla: media hora antes de la función
Narrador: José Ríos (Voz en off)
Soberbia: Esther Vazquez, Alejandro Santana, Manuel Gil
Gula: Carmela Barreto, Corín Mahbubani, Luismi Junquera
Avaricia: Elsa Dénis y Manuel Gil
Pereza: Facunda de León (Voz en off: Manuel Gil)
Ira: Luismi Junquera, Betty Bonanni, (Voz en off: Dolly Fajardo)
Envidia: Isidra Bolaños, Corín Mahbubani, Elsa Déniz,
Lujuria: Alejandro Santana, Betty Bonanni, Carmela Barreto, Corín Mahbubani, Dolly Fajardo, Esther Vazquez, Facunda de León, Isidra Bolaños, Javi del Águila, José Ríos, Luismi Junquera
Autora: Gloria Guevara
Adaptación: Esther Vazquez
Sonido e Iluminación: David Acosta
Vestuario: Dolly Fajardo, Esther Vazquez e Isidra Bolaños
Maquillaje: Eliana Parrilla
Puesta en escena: Esther Vazquez
Dirección: Esther Vazquez




Avaricia versión final


Codicia /Avaricia
Titulo: La avaricia rompe la familia

Personajes:
MAMEN ex pareja de Avaristo.
AVARISTO ex pareja de Mamen.

Nota: Los… simbolizan pausas en el monologo.

(Una casa humilde, pero con toda clase de objetos de lujo tirados sin orden ni concierto. Hay algunas cajas de cartón de una mudanza a medio abrir en diferentes lugares. Todo está desordenado, pero limpio. Hay un sillón y una mesa. Suena un teléfono. Nadie sale. Finalmente MAMEN sale a cogerlo. Es una mujer de mediana edad, con cara de preocupación.)

MAMEN: ¿Sí?...Soy Mamen…Ay Hola Mari Pili. ¿Cómo estás?... Pues mal para que te voy a engañar, muy mal…Sí ya, todo a mejor ¿Cuándo?...No lo creo. Mira, ahora con la mudanza y demás estoy harta… No, Pedro aun no ha llegado del colegio. Podemos hablar. Dime.

(MAMEN se sienta en un sillón dejándose caer cansadamente.)

MAMEN: Vale te cuento. Ayer por la mañana llegó el camión de la mudanza y apenas hoy me conectaron el teléfono…Ay estoy tan cansada…Ya no sé donde tengo las cosas. Fíjate que está misma mañana he perdido la cartera…Sí, lo sé…Tiene que estar por ahí en alguna caja, pero es que ya no sé ni donde puse las bragas… (Alzando la voz.) No, no me puedo tranquilizar. Sí no aparece la cartera  pronto, me va a dar algo. Tengo todo ahí. Es mi vida, mi manera de empezar una nueva vida. Pero sobre todo una nueva vida sin Avaristo… ¿Tomar un café?

(Mamen se levanta y se pone a buscar entre las cajas de la mudanza.)

MAMEN: No, mira si no sé donde está nada…Otro día quedamos. Bueno, escucha. Lo de Avaristo se terminó. Ya he pedido el divorcio…Eso me da igual, no le voy a pasar ni una más. Que le quede claro. Y que no se le ocurra venir a pedirme nada porque me pienso quedar con todo. (Vuelve a sentarse al sillón.) ¡Hombre, faltaría más!...Pero Mari Pili es que se lo merece. Después de lo mal que nos ha tratado al niño y a mí. Recuerdo un día cuando Pedro quería ir al parque a jugar y Avaristo dijo que tenía mucho trabajo para luego quedarse viendo el futbol en el bar… Sí ya sé que es la segunda vez que me equivoco, pero esta vez no me voy a equivocar del todo…No, esta vez le voy a sacar todo lo que tenga.

(MAMEN Se levanta y se pone a buscar en las cajas de la mudanza.)

MAMEN: Bueno eso cuando encuentre la puñera cartera. Este es mi segundo divorcio y te aseguro que ya he aprendido unas cuantas cosas. Esta vez le voy a desplumar (ríe con malicia) como a un pollo te lo aseguro…Sí, vale, él lo ha pasado mal, pero yo lo estoy pasando peor, por eso es justo que me quede yo con todo. Por eso en cuanto pueda vuelvo a nuestra casa, bueno a (marcando el “mi”) mi casa. Porque es mi casa, Mari Pili, y antes o después le voy a echar. Pero vamos como que me llamo Mamen que le voy a echar y me voy a quedar con todo.

(Suena el timbre una y otra vez.)

MAMEN: Espera, creo que están llamando a la puerta. Deber ser el chico de la mudanza con el resto de las cajas. A ver si encuentro mi cartera… Sí, vale. Después te llamo…Hasta otra Mari Pili.

(MAMEN se acerca a la puerta se gira y resopla, da unas cuantas vueltas por escena. No quiere abrir. Duda. Se acerca a la puerta. Toca el picaporte. Duda. Resopla. Finalmente abre la puerta de golpe. Entra AVARISTO, que viste de ejecutivo y trae un elegante portafolios.)

MAMEN (casi gritando): Y tú, ¿qué puñetas quieres ahora?
AVARISTO: Nada, solo hablar.
MAMEN: ¿Solo hablar? Eso no es propio de ti.
AVARISTO: Has tardado mucho en abrir. ¿Qué te pasa, Mamen? ¿Ya tienes otro?
MAMEN: Sí, ojala, uno rico y no como tú.
AVARISTO (se acerca con voz mimosa): He venido porque te echo de menos, cariño.
MAMEN (cruzándose de brazos): Ya te quedaste con la casa. No sé qué más va a echar de menos.
AVARISTO: Legalmente aún no… bueno verás solo me falta una firma que…
MAMEN: ¡Acaso importa eso! Tú vives allí y yo aquí.
AVARISTO: Por favor, no discutamos más. Tú vas a quedarte con el niño.
MAMEN: Y ¿tú, qué? Avaristo, vas a quedarte con la casa.
AVARISTO: En realidad no. Escúchame, el martes que viene vamos a cerrar la operación de compraventa de acciones de una importante empresa. Esta vez tengo un soplo de un buen amigo y voy a ganar mucho…
MAMEN: Sí, igual que aquel que te dijo que iban a subir…
AVARISTO: No, espera, espera, déjame que termine —(pide, alzando los brazos con gesto tranquilizador)— Esta vez es de verdad. Esta vez habrá pasta de verdad. Con el dinero cancelaré la hipoteca de la casa y te la podrás quedar toda para ti.
MAMEN: Mira, Avaristo, no me creo nada. ¿Qué vas a pedirme a cambio?
AVARISTO: Solo que firmes la renuncia a la custodia de Pedro.
MAMEN: ¿Solo eso?
AVARISTO: Solo eso.
MAMEN: ¿Y me quedaré con la casa?
AVARISTO: Y te quedarás con la casa.
MAMEN: ¿Y el coche?
AVARISTO: Y el coche. ¿Y el coche? No, espera un momento. El coche lo compré yo.
MAMEN: Pero si solo lo usas para ir y venir de la oficina.
AVARISTO: Pero también lo uso los fines de semana.
MAMEN: Ir a una cabaña rural a tirarte a tu secretaria no cuenta.
AVARISTO: Vale, vale, no cuenta, pero reconoce que yo uso el coche más que tú.
MAMEN: Si no lo uso yo es porque lo usas tú.
AVARISTO: Bueno, tendrás el maldito coche, pero firma de una vez.

(AVARISTO se acerca a una mesa y saca de su portafolios un impreso y una elegante pluma de ejecutivo. MAMEN toma la pluma y hace ademán de firmar. AVARISTO esboza una sonrisa frotándose las manos, sin embargo, MAMEN se detiene y duda pensativa.)

MAMEN: ¡No pienso firmar!
AVARISTO: Pero, ¿por qué no?
MAMEN: No voy a caer en la trampa para que te quedes tú con todo.
AVARISTO: Vaya tontería.
MAMEN: Mejor será que continuamos hablando a través de los abogados como hacíamos hasta ahora.
AVARISTO: Qué no, que así tardamos más. Hazme caso.
MAMEN: Vaya, ahora el señor empeñado en “me quiero quedar con la casa” ya no puede mandar a su abogado. Muy mal tienes que estar para haber venido a engañarme tú en persona.
AVARISTO: ¡Que no! ¡Que solo quiero hablar contigo!

(MAMEN se gira, se cruza de brazos y le da la espalda. Entonces AVARISTO se acerca por su espalda y la abraza.)

AVARISTO: (susurrando suavemente) Te echo de menos, chuchi. A ti y al crio. Os echo de menos a los dos.
MAMEN: Ahora para ti soy Mamen y quítame las zarpas de encima.

(MAMEN se deshace de él, avanza dos pasos y se vuelve para mirarle a los ojos.)

AVARISTO: Podríamos volver a ser una familia.
MAMEN: ¿Esa familia que tú has destruido?
AVARISTO: Mira, Mamen…yo… podría… podría darte tantas cosas. Solo si tú me lo permitieras…

(Se produce un silencio incomodo. MAMEN por un momento parece dudar. AVARISTO extiende los brazos esperando a MAMEN.)

MAMEN: Quizás tengas razón…

(MAMEN se acerca a AVARISTO y se funden en un fuerte abrazo. MAMEN le quita la cartera.)

AVARISTO: Me alegra que hayamos llegado a un acuerdo. Para mí no hay nada más importante que mi familia, que sois Pedro y tú.
MAMEN: Eso espero.
AVARISTO: Cuando el martes firme ese acuerdo de compraventa seremos ricos y todo cambiará para mejor.
MAMEN (susurrando para sí): Seremos ricos. Seré rica.
AVARISTO: Bueno, piénsalo. (Consultando su reloj.) Ahora tengo que volver a la oficina. Cuídate mucho y sobre todo cuida del crio.
MAMEN: Vale, Adiós

(AVARISTO abandona la casa. MAMEN cierra la puerta y coge el documento de divorcio. Lo estudia y frunce el ceño.)

MAMEN: Que empeño en que firme este papelucho. Se cree que no le conozco. ¡Vaya ambicioso! Lo quiere todo para sí. Pues conmigo va listo.

(MAMEN saca la cartera de AVARISTO y sonríe con malicia. Aprieta la cartera contra su pecho.)

MAMEN: ¿Esto? Esto no llega para nada. No tengo ni para empezar…



(TELÓN)



sábado, 11 de junio de 2016

Va-carnal la romana (Lujuria)


Lujuria
Título   Va-carnal la romana

Personajes:
ASMODEO el joven novato
DIONISIO el anfitrión
PRÓCULA el blanco de las críticas
MESALINA la lanzada
AGRIPINA la juiciosa
PORCIA la que sigue el juego   

(Una bacanal romana. En una mesa hay servido pan y frutas: plátanos, uvas, peras… Hay bebidas, copas y un frutero pequeño. Todos están recostados menos ASMODEO que entra a escena. Todos le miran.)

ASMODEO (entrando): Buenas noches a todos.
PRÓCULA (Se levanta y se acerca a saludarle): Te estábamos esperando, Asmodeo.
ASMODEO: Es la primera vez que vengo.
PRÓCULA: ¿Es tu primera vez?
ASMODEO (nervioso): Bueno, sí. Para todo hay una primera vez.
PRÓCULA (con guasa): Pobrecito es su primera vez.
MESALINA (Se levanta y le coge la mano mirándole de arriba abajo): Ahh Tú eres el famoso Asmodeo.
ASMODEO: Si, soy yo.
MESALINA: Un placer conocerte. Yo soy Mesalina.
ASMODEO: El placer es mío.
MESALINA: No, insisto el placer es mío.
PRÓCULA: Pero yo le vi antes, así que el placer realmente es mío.
DIONISIO (Se levanta y alza los brazos pidiendo silencio): El placer es de todos. Y por eso os he invitado a esta fiesta bacanal. Para los que no me conozcan yo soy Dionisio y esta noche actuaré como anfitrión. He preparado mi dommus para vosotros. Pasad y divertíos.
PORCIA: Bienvenido Asmodeo. Yo soy Porcia.
ASMODEO: Un place… digo, mucho gusto conocerte. Porcia.
PORCIA (susurrando): No te juntes con Mesalina y Prócula. Son unas amargadas y no saben disfrutar de la vida. Yo te mostraré los placeres oscuros.
ASMODEO: Pero Porcia, ¿por dónde?
PORCIA (agarrándole de la cintura y marcando la palabra “por”): Pues por aquí y por allí.
ASMODEO (marcando la palabra “por”): Prócula me dijo que quería por allá.
DIONISIO: Da igual por donde, lo importante es llegar.
MESALINA: Según dicen: Todos los caminos conducen a Roma.
PRÓCULA: Pues yo no lo creo. Lo más importante es disfrutar del viaje. Ya sabes lo que dicen: “Del amor y del paisaje, lo mejor es el follaje…”
DIONISIO: ¡Qué sabrás tú Prócula! ¡Si apenas has visto más allá del Vesubio!
PRÓCULA: Pues yo he viajado mucho, incluso he visitado Hispania.
AGRIPINA: Callad. Callad, todos. ¿No veis que estamos agobiando a Asmodeo?
MESALINA: Eso, Además. Aquí hemos venido a lo que hemos venido.
ASMODEO: ¿Y a qué hemos venido?
AGRIPINA (cruzándose de brazos y con desprecio): Yo a una fiesta bacanal. No sé a qué los demás.
ASMODEO: ¿Por dónde se entra a la fiesta?
PRÓCULA: Pues a mí me dijeron que se…
PORCIA: ¡Prócula, tú por detrás! Entrarás por la puerta de atrás.
PRÓCULA: Pero, ¿por qué yo?
DIONISIO: Esto es una fiesta, dejad las banalidades.
ASMODEO: Pero, ¿esto no era una bacanal?
DIONISIO (con resinación): Sí, Asmodeo, si, o eso se intenta. Pero con estas malas lenguas no se puede…
AGRIPINA, MESALINA y PORCIA (a la vez): La culpa es de Prócula.
PRÓCULA: Déjalas, Dionisio. Yo te demostraré lo que se puede hacer con la lengua.
DIONISIO: Eso tengo ganas de verlo.
PRÓCULA: Pues mira, pero no, verlo no vas a poder porque hay que cerrar los ojos.
DIONISIO: No importa, el placer es el placer aunque sea con los ojos cerrados…

(PRÓCULA y DIONISIO salen juntos de la escena, agarrados del brazo. AGRIPINA y MESALINA se acercan a la mesa con la fruta servida. MESALINA pasa un dedo por la mesa.)

MESALINA: Esto está lleno de polvo.
AGRIPINA: Sí, pero nadie saca el plumero.

(MESALINA coge algo de fruta y AGRIPINA la mira sonriente.)

AGRIPINA: Mesalina, pareces contenta, ¿qué pasa?
MESALINA (embobada mirando a ASMODEO): Pues que después de tanta uva hoy por fin toca plátano.
PORCIA: Esta mañana fui a comprar fruta fresca al mercado y había muchísima gente. Al final me tragué una cola enorme…
MESALINA: Bueno la fruta es importante, pero también hay que comer verduras: zanahorias, puerros, pepinos y muchos nabos, los tú-ber-culos son lo mejor.
ASMODEO: Sí, yo también lo he oído. Comer nabo rojo es bueno para la salud.
AGRIPINA: Pues a Dionisio se le ha pasado traer nabo para la fiesta bacanal.
MESALINA: No te apures Agripina. Dionisio lo trae siempre consigo.
PORCIA: Creo que Dionisio se pasa con el vino y luego se le olvida organizar las cosas importantes.
ASMODEO: Deberíamos meter las frutas en el frutero. A mí me gustan apretadas.

(ASMODEO, AGRIPINA, MESALINA y PORCIA recogen las frutas de la mesa.)

ASMODEO: Venga, chicas que ya casi está todo dentro.
PORCIA (apretando las frutas en el frutero): Qué duro está esto.
AGRIPINA: Aquí hay que estar a las duras y a las maduras.
ASMODEO: Dame una pera de esas tuyas.
MESALINA (lanzada): Toma, ¿te gusta esta?
ASMODEO: Perfecta, aprieta.Venga que tú puedes llenarlo todo.
AGRIPINA: Casi lo tenemos.
PORCIA: Un poco más.

(Consiguen llenar el frutero y lo colocan en el centro de la mesa. Todos miran el frutero con orgullo. Empiezan a colocar las copas y a rellenarlas de vino. PORCIA mira dentro de una copa y mira a ASMODEO, que ha olvidado sacar una uva que había caído dentro de la copa de vino.)

MESALINA (mostrándosela): Asmodeo, a ver si la vas sacando, que ya lleva dos horas en remojo.
ASMODEO (inocente): Solo es una uva.
PORCIA: Empezamos por una uva y terminamos con una sandia.
AGRIPINA: Bueno el tamaño no importa. El caso es que esté bien rico.
MESALINA: Pues yo creo que si importa. No es lo mismo una uva que una sandía.
ASMODEO: Pero si te comes muchas uvas al final es como si te hubieras comido una sandía.

(Llega DIONISIO y se queda mirando el frutero bien colocado y relleno. ASMODEO quita la uva de la copa y mastica empezando así a comer antes que nadie.)

DIONISIO: ¡Madre mía! No me coméis nada, chicas.
ASMODEO (continúa masticando): Yo ya he empezado.
PRÓCULA (molesta): Vaya con el nuevo. Apenas viene y las lleva todas.
DIONISIO (conciliador): Sentémonos a la mesa.

(Todos se reúnen en torno a la mesa. Quedan muy apretados y apenas hay hueco.)

ASMODEO: Mesalina, córrete un poco más, que no quepo dentro.
MESALINA: Yo me pongo dónde digas.

(PORCIA intenta pasar por entre dos comensales y DIONISIO la reprende)

DIONISIO: Porcia, por ahí no. Entra por allí. Ya casi estás dentro.
PORCIA: Voy corriendo.

(DIONISIO no deja de mirar a PORCIA, que por fin se sienta derramando las copas de vino.)

MESALINA: Al final has conseguido mojarme.
AGRIPINA (con el pan en la mano): Ahora está todo empapado.
PORCIA (arranca un extremo del pan y lo muestra): A mí me gusta la puntita mojada. (come el pan) Pero solo la puntita.
AGRIPINA: ¿Y por qué no hay música? Esto es una fiesta bacanal debería haber música.
PRÓCULA: Pues yo sé tocar la flauta travesera.
MESALINA: No creo. A ti te la sopla todo.
PRÓCULA: A veces tengo suerte y suena la flauta.
ASMODEO: Ya, pero para que suene hay que soplar de vez en cuando.
DIONISIO: A mí me gusta la flauta travesera.
PORCIA: Pues yo prefiero que me toquen el arpa.
MESALINA: Pues yo, la cithara deslizando los dedos, así suavemente…

(ASMODEO deja bruscamente su copa sobre la mesa dando un golpe seco y se levanta)

ASMODEO: ¡Bueno ya está bien! Que sea mi primera vez no quiere decir que sea tonto. Aquí he venido a lo que he venido.
MESALINA (encogiéndose de hombros y mirando a los demás): ¿Pero qué dice éste?
ASMODEO: Esto se tiene que acabar. Yo aquí a lo que he venido es a fo…
DIONISIO: Ya, ya está bien. Todos a la cama.

(Las luces se atenúan)

AGRIPINA (con inocencia fingida): ¿A dormir?
DIONISIO: Cada uno que haga lo que quiera. Se acabó.

(Un foco rojo ilumina a ASMODEO, que se quita la túnica blanca descubriéndose como demonio vestido de rojo.)

ASMODEO: Sí, se acabó, pecadores porque os arrastraré a todos al inferno conmigo.
TODOS A CORO, MENOS ASMODEO: Pero si no hemos hecho nada…todavía…
ASMODEO (señalando al público): Ya, pero no pensáis en otra cosa… ¡Pecadores!, ¡Pecadores! 




(TELÓN)