martes, 1 de noviembre de 2016

Avaricia versión final


Codicia /Avaricia
Titulo: La avaricia rompe la familia

Personajes:
MAMEN ex pareja de Avaristo.
AVARISTO ex pareja de Mamen.

Nota: Los… simbolizan pausas en el monologo.

(Una casa humilde, pero con toda clase de objetos de lujo tirados sin orden ni concierto. Hay algunas cajas de cartón de una mudanza a medio abrir en diferentes lugares. Todo está desordenado, pero limpio. Hay un sillón y una mesa. Suena un teléfono. Nadie sale. Finalmente MAMEN sale a cogerlo. Es una mujer de mediana edad, con cara de preocupación.)

MAMEN: ¿Sí?...Soy Mamen…Ay Hola Mari Pili. ¿Cómo estás?... Pues mal para que te voy a engañar, muy mal…Sí ya, todo a mejor ¿Cuándo?...No lo creo. Mira, ahora con la mudanza y demás estoy harta… No, Pedro aun no ha llegado del colegio. Podemos hablar. Dime.

(MAMEN se sienta en un sillón dejándose caer cansadamente.)

MAMEN: Vale te cuento. Ayer por la mañana llegó el camión de la mudanza y apenas hoy me conectaron el teléfono…Ay estoy tan cansada…Ya no sé donde tengo las cosas. Fíjate que está misma mañana he perdido la cartera…Sí, lo sé…Tiene que estar por ahí en alguna caja, pero es que ya no sé ni donde puse las bragas… (Alzando la voz.) No, no me puedo tranquilizar. Sí no aparece la cartera  pronto, me va a dar algo. Tengo todo ahí. Es mi vida, mi manera de empezar una nueva vida. Pero sobre todo una nueva vida sin Avaristo… ¿Tomar un café?

(Mamen se levanta y se pone a buscar entre las cajas de la mudanza.)

MAMEN: No, mira si no sé donde está nada…Otro día quedamos. Bueno, escucha. Lo de Avaristo se terminó. Ya he pedido el divorcio…Eso me da igual, no le voy a pasar ni una más. Que le quede claro. Y que no se le ocurra venir a pedirme nada porque me pienso quedar con todo. (Vuelve a sentarse al sillón.) ¡Hombre, faltaría más!...Pero Mari Pili es que se lo merece. Después de lo mal que nos ha tratado al niño y a mí. Recuerdo un día cuando Pedro quería ir al parque a jugar y Avaristo dijo que tenía mucho trabajo para luego quedarse viendo el futbol en el bar… Sí ya sé que es la segunda vez que me equivoco, pero esta vez no me voy a equivocar del todo…No, esta vez le voy a sacar todo lo que tenga.

(MAMEN Se levanta y se pone a buscar en las cajas de la mudanza.)

MAMEN: Bueno eso cuando encuentre la puñera cartera. Este es mi segundo divorcio y te aseguro que ya he aprendido unas cuantas cosas. Esta vez le voy a desplumar (ríe con malicia) como a un pollo te lo aseguro…Sí, vale, él lo ha pasado mal, pero yo lo estoy pasando peor, por eso es justo que me quede yo con todo. Por eso en cuanto pueda vuelvo a nuestra casa, bueno a (marcando el “mi”) mi casa. Porque es mi casa, Mari Pili, y antes o después le voy a echar. Pero vamos como que me llamo Mamen que le voy a echar y me voy a quedar con todo.

(Suena el timbre una y otra vez.)

MAMEN: Espera, creo que están llamando a la puerta. Deber ser el chico de la mudanza con el resto de las cajas. A ver si encuentro mi cartera… Sí, vale. Después te llamo…Hasta otra Mari Pili.

(MAMEN se acerca a la puerta se gira y resopla, da unas cuantas vueltas por escena. No quiere abrir. Duda. Se acerca a la puerta. Toca el picaporte. Duda. Resopla. Finalmente abre la puerta de golpe. Entra AVARISTO, que viste de ejecutivo y trae un elegante portafolios.)

MAMEN (casi gritando): Y tú, ¿qué puñetas quieres ahora?
AVARISTO: Nada, solo hablar.
MAMEN: ¿Solo hablar? Eso no es propio de ti.
AVARISTO: Has tardado mucho en abrir. ¿Qué te pasa, Mamen? ¿Ya tienes otro?
MAMEN: Sí, ojala, uno rico y no como tú.
AVARISTO (se acerca con voz mimosa): He venido porque te echo de menos, cariño.
MAMEN (cruzándose de brazos): Ya te quedaste con la casa. No sé qué más va a echar de menos.
AVARISTO: Legalmente aún no… bueno verás solo me falta una firma que…
MAMEN: ¡Acaso importa eso! Tú vives allí y yo aquí.
AVARISTO: Por favor, no discutamos más. Tú vas a quedarte con el niño.
MAMEN: Y ¿tú, qué? Avaristo, vas a quedarte con la casa.
AVARISTO: En realidad no. Escúchame, el martes que viene vamos a cerrar la operación de compraventa de acciones de una importante empresa. Esta vez tengo un soplo de un buen amigo y voy a ganar mucho…
MAMEN: Sí, igual que aquel que te dijo que iban a subir…
AVARISTO: No, espera, espera, déjame que termine —(pide, alzando los brazos con gesto tranquilizador)— Esta vez es de verdad. Esta vez habrá pasta de verdad. Con el dinero cancelaré la hipoteca de la casa y te la podrás quedar toda para ti.
MAMEN: Mira, Avaristo, no me creo nada. ¿Qué vas a pedirme a cambio?
AVARISTO: Solo que firmes la renuncia a la custodia de Pedro.
MAMEN: ¿Solo eso?
AVARISTO: Solo eso.
MAMEN: ¿Y me quedaré con la casa?
AVARISTO: Y te quedarás con la casa.
MAMEN: ¿Y el coche?
AVARISTO: Y el coche. ¿Y el coche? No, espera un momento. El coche lo compré yo.
MAMEN: Pero si solo lo usas para ir y venir de la oficina.
AVARISTO: Pero también lo uso los fines de semana.
MAMEN: Ir a una cabaña rural a tirarte a tu secretaria no cuenta.
AVARISTO: Vale, vale, no cuenta, pero reconoce que yo uso el coche más que tú.
MAMEN: Si no lo uso yo es porque lo usas tú.
AVARISTO: Bueno, tendrás el maldito coche, pero firma de una vez.

(AVARISTO se acerca a una mesa y saca de su portafolios un impreso y una elegante pluma de ejecutivo. MAMEN toma la pluma y hace ademán de firmar. AVARISTO esboza una sonrisa frotándose las manos, sin embargo, MAMEN se detiene y duda pensativa.)

MAMEN: ¡No pienso firmar!
AVARISTO: Pero, ¿por qué no?
MAMEN: No voy a caer en la trampa para que te quedes tú con todo.
AVARISTO: Vaya tontería.
MAMEN: Mejor será que continuamos hablando a través de los abogados como hacíamos hasta ahora.
AVARISTO: Qué no, que así tardamos más. Hazme caso.
MAMEN: Vaya, ahora el señor empeñado en “me quiero quedar con la casa” ya no puede mandar a su abogado. Muy mal tienes que estar para haber venido a engañarme tú en persona.
AVARISTO: ¡Que no! ¡Que solo quiero hablar contigo!

(MAMEN se gira, se cruza de brazos y le da la espalda. Entonces AVARISTO se acerca por su espalda y la abraza.)

AVARISTO: (susurrando suavemente) Te echo de menos, chuchi. A ti y al crio. Os echo de menos a los dos.
MAMEN: Ahora para ti soy Mamen y quítame las zarpas de encima.

(MAMEN se deshace de él, avanza dos pasos y se vuelve para mirarle a los ojos.)

AVARISTO: Podríamos volver a ser una familia.
MAMEN: ¿Esa familia que tú has destruido?
AVARISTO: Mira, Mamen…yo… podría… podría darte tantas cosas. Solo si tú me lo permitieras…

(Se produce un silencio incomodo. MAMEN por un momento parece dudar. AVARISTO extiende los brazos esperando a MAMEN.)

MAMEN: Quizás tengas razón…

(MAMEN se acerca a AVARISTO y se funden en un fuerte abrazo. MAMEN le quita la cartera.)

AVARISTO: Me alegra que hayamos llegado a un acuerdo. Para mí no hay nada más importante que mi familia, que sois Pedro y tú.
MAMEN: Eso espero.
AVARISTO: Cuando el martes firme ese acuerdo de compraventa seremos ricos y todo cambiará para mejor.
MAMEN (susurrando para sí): Seremos ricos. Seré rica.
AVARISTO: Bueno, piénsalo. (Consultando su reloj.) Ahora tengo que volver a la oficina. Cuídate mucho y sobre todo cuida del crio.
MAMEN: Vale, Adiós

(AVARISTO abandona la casa. MAMEN cierra la puerta y coge el documento de divorcio. Lo estudia y frunce el ceño.)

MAMEN: Que empeño en que firme este papelucho. Se cree que no le conozco. ¡Vaya ambicioso! Lo quiere todo para sí. Pues conmigo va listo.

(MAMEN saca la cartera de AVARISTO y sonríe con malicia. Aprieta la cartera contra su pecho.)

MAMEN: ¿Esto? Esto no llega para nada. No tengo ni para empezar…



(TELÓN)



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