Codicia /Avaricia
Titulo: La avaricia rompe la familia
Personajes:
MAMEN ex pareja de Avaristo.
AVARISTO ex pareja de Mamen.
Nota: Los… simbolizan pausas en el monologo.
(Una casa humilde, pero con toda clase de objetos de lujo tirados sin orden
ni concierto. Hay algunas cajas de cartón de una mudanza a medio abrir en
diferentes lugares. Todo está desordenado, pero limpio. Hay un sillón y una
mesa. Suena un teléfono. Nadie sale. Finalmente MAMEN sale a cogerlo. Es una
mujer de mediana edad, con cara de preocupación.)
MAMEN: ¿Sí?...Soy Mamen…Ay
Hola Mari Pili. ¿Cómo estás?... Pues mal para que te voy a engañar, muy mal…Sí
ya, todo a mejor ¿Cuándo?...No lo creo. Mira, ahora con la mudanza y demás
estoy harta… No, Pedro aun no ha llegado del colegio. Podemos hablar. Dime.
(MAMEN se sienta en un sillón dejándose caer cansadamente.)
MAMEN: Vale te cuento.
Ayer por la mañana llegó el camión de la mudanza y apenas hoy me conectaron el
teléfono…Ay estoy tan cansada…Ya no sé donde tengo las cosas. Fíjate que está
misma mañana he perdido la cartera…Sí, lo sé…Tiene que estar por ahí en alguna
caja, pero es que ya no sé ni donde puse las bragas… (Alzando la voz.) No, no me puedo tranquilizar. Sí no aparece la
cartera pronto, me va a dar algo. Tengo
todo ahí. Es mi vida, mi manera de empezar una nueva vida. Pero sobre todo una
nueva vida sin Avaristo… ¿Tomar un café?
(Mamen se levanta y se pone a buscar entre las cajas de la mudanza.)
MAMEN: No, mira si no sé
donde está nada…Otro día quedamos. Bueno, escucha. Lo de Avaristo se terminó.
Ya he pedido el divorcio…Eso me da igual, no le voy a pasar ni una más. Que le
quede claro. Y que no se le ocurra venir a pedirme nada porque me pienso quedar
con todo. (Vuelve a sentarse al sillón.) ¡Hombre,
faltaría más!...Pero Mari Pili es que se lo merece. Después de lo mal que nos
ha tratado al niño y a mí. Recuerdo un día cuando Pedro quería ir al parque a
jugar y Avaristo dijo que tenía mucho trabajo para luego quedarse viendo el
futbol en el bar… Sí ya sé que es la segunda vez que me equivoco, pero esta vez
no me voy a equivocar del todo…No, esta vez le voy a sacar todo lo que tenga.
(MAMEN Se levanta y se pone a buscar en las cajas de la mudanza.)
MAMEN: Bueno eso cuando
encuentre la puñera cartera. Este es mi segundo divorcio y te aseguro que ya he
aprendido unas cuantas cosas. Esta vez le voy a desplumar (ríe con malicia) como
a un pollo te lo aseguro…Sí, vale, él lo ha pasado mal, pero yo lo estoy
pasando peor, por eso es justo que me quede yo con todo. Por eso en cuanto
pueda vuelvo a nuestra casa, bueno a (marcando
el “mi”) mi casa. Porque es mi casa, Mari Pili, y antes o después le voy a
echar. Pero vamos como que me llamo Mamen que le voy a echar y me voy a quedar
con todo.
(Suena el timbre una y otra vez.)
MAMEN: Espera, creo que
están llamando a la puerta. Deber ser el chico de la mudanza con el resto de
las cajas. A ver si encuentro mi cartera… Sí, vale. Después te llamo…Hasta otra
Mari Pili.
(MAMEN se acerca a la puerta se gira y resopla, da unas cuantas vueltas por
escena. No quiere abrir. Duda. Se acerca a la puerta. Toca el picaporte. Duda.
Resopla. Finalmente abre la puerta de golpe. Entra AVARISTO, que viste de
ejecutivo y trae un elegante portafolios.)
MAMEN (casi gritando): Y tú, ¿qué puñetas quieres ahora?
AVARISTO: Nada, solo
hablar.
MAMEN: ¿Solo hablar? Eso
no es propio de ti.
AVARISTO: Has tardado mucho
en abrir. ¿Qué te pasa, Mamen? ¿Ya tienes otro?
MAMEN: Sí, ojala, uno
rico y no como tú.
AVARISTO (se acerca con voz mimosa): He venido porque te echo de menos, cariño.
MAMEN (cruzándose de brazos): Ya te quedaste con la casa. No sé qué más va a echar de
menos.
AVARISTO: Legalmente aún
no… bueno verás solo me falta una firma que…
MAMEN: ¡Acaso importa
eso! Tú vives allí y yo aquí.
AVARISTO: Por favor, no
discutamos más. Tú vas a quedarte con el niño.
MAMEN: Y ¿tú, qué? Avaristo,
vas a quedarte con la casa.
AVARISTO: En realidad no.
Escúchame, el martes que viene vamos a cerrar la operación de compraventa de
acciones de una importante empresa. Esta vez tengo un soplo de un buen amigo y
voy a ganar mucho…
MAMEN: Sí, igual que
aquel que te dijo que iban a subir…
AVARISTO: No, espera,
espera, déjame que termine —(pide,
alzando los brazos con gesto tranquilizador)— Esta vez es de verdad. Esta
vez habrá pasta de verdad. Con el dinero cancelaré la hipoteca de la casa y te
la podrás quedar toda para ti.
MAMEN: Mira, Avaristo,
no me creo nada. ¿Qué vas a pedirme a cambio?
AVARISTO: Solo que firmes la
renuncia a la custodia de Pedro.
MAMEN: ¿Solo eso?
AVARISTO: Solo eso.
MAMEN: ¿Y me quedaré con
la casa?
AVARISTO: Y te quedarás con
la casa.
MAMEN: ¿Y el coche?
AVARISTO: Y el coche. ¿Y el
coche? No, espera un momento. El coche lo compré yo.
MAMEN: Pero si solo lo
usas para ir y venir de la oficina.
AVARISTO: Pero también lo
uso los fines de semana.
MAMEN: Ir a una cabaña
rural a tirarte a tu secretaria no cuenta.
AVARISTO: Vale, vale, no
cuenta, pero reconoce que yo uso el coche más que tú.
MAMEN: Si no lo uso yo
es porque lo usas tú.
AVARISTO: Bueno, tendrás el
maldito coche, pero firma de una vez.
(AVARISTO se acerca a una mesa y saca de su portafolios un impreso y una
elegante pluma de ejecutivo. MAMEN toma la pluma y hace ademán de firmar. AVARISTO
esboza una sonrisa frotándose las manos, sin embargo, MAMEN se detiene y duda
pensativa.)
MAMEN: ¡No pienso
firmar!
AVARISTO: Pero, ¿por qué
no?
MAMEN: No voy a caer en
la trampa para que te quedes tú con todo.
AVARISTO: Vaya tontería.
MAMEN: Mejor será que
continuamos hablando a través de los abogados como hacíamos hasta ahora.
AVARISTO: Qué no, que así
tardamos más. Hazme caso.
MAMEN: Vaya, ahora el
señor empeñado en “me quiero quedar con la casa” ya no puede mandar a su
abogado. Muy mal tienes que estar para haber venido a engañarme tú en persona.
AVARISTO: ¡Que no! ¡Que
solo quiero hablar contigo!
(MAMEN se gira, se cruza de brazos y le da la espalda. Entonces AVARISTO se
acerca por su espalda y la abraza.)
AVARISTO: (susurrando suavemente) Te echo de
menos, chuchi. A ti y al crio. Os echo de menos a los dos.
MAMEN: Ahora para ti soy
Mamen y quítame las zarpas de encima.
(MAMEN se deshace de él, avanza dos pasos y se vuelve para mirarle a los
ojos.)
AVARISTO: Podríamos volver
a ser una familia.
MAMEN: ¿Esa familia que
tú has destruido?
AVARISTO: Mira, Mamen…yo…
podría… podría darte tantas cosas. Solo si tú me lo permitieras…
(Se produce un silencio incomodo. MAMEN por un momento parece dudar. AVARISTO
extiende los brazos esperando a MAMEN.)
MAMEN: Quizás tengas
razón…
(MAMEN se acerca a AVARISTO y se funden en un fuerte abrazo. MAMEN le quita
la cartera.)
AVARISTO: Me alegra que
hayamos llegado a un acuerdo. Para mí no hay nada más importante que mi
familia, que sois Pedro y tú.
MAMEN: Eso espero.
AVARISTO: Cuando el martes
firme ese acuerdo de compraventa seremos ricos y todo cambiará para mejor.
MAMEN (susurrando para sí): Seremos ricos. Seré rica.
AVARISTO: Bueno, piénsalo. (Consultando su reloj.) Ahora tengo que
volver a la oficina. Cuídate mucho y sobre todo cuida del crio.
MAMEN: Vale, Adiós
(AVARISTO abandona la casa. MAMEN cierra la puerta y coge el documento de
divorcio. Lo estudia y frunce el ceño.)
MAMEN: Que empeño en que
firme este papelucho. Se cree que no le conozco. ¡Vaya ambicioso! Lo quiere
todo para sí. Pues conmigo va listo.
(MAMEN saca la cartera de AVARISTO y sonríe con malicia. Aprieta la cartera
contra su pecho.)
MAMEN: ¿Esto? Esto no
llega para nada. No tengo ni para empezar…
(TELÓN)