Gula
Titulo Gulimia
Personajes:
MARISA
SOFÍA
ANDRÉS camarero
(El
restaurante Belcebú. Una chica
está sentada en una mesa y una amiga se acerca cuando la reconoce.)
MARISA: Pero Sofía ¿Eres tú?
SOFÍA: Ay hola, Marisa, no te había visto
MARISA: ¡Cuánto tiempo, chica!
SOFÍA: Si, hace ya que no nos vemos.
(MARISA se sienta
junto a SOFÍA y le da dos besos)
MARISA: ¿Y bueno que tal?
SOFÍA: Pues nada esperando a ver si me traen mi comida.
MARISA: ¿Vienes mucho a este sitio?
SOFÍA:
Sí, casi todos los días, está muy bien.
MARISA: ¿Todos los días? ¿Y eso?
SOFÍA: Vengo aquí porque después de cada comida te dan una
papeleta para participar en el sorteo.
MARISA: ¿Y qué sortean? ¿Un viaje?
SOFÍA:
No, que va. 5.000€.
MARISA:
¡Hala! ¿Qué harás con tanto dinero?
SOFÍA:
Es un secreto.
MARISA:
¡Cuéntamelo, no me dejes así!
SOFÍA:
No, cuéntame tú. ¿Qué tal con Carlos?
MARISA: Muy bien, ya llevamos saliendo siete meses.
SOFÍA: Como pasa el tiempo. Marisa tienes mucha suerte. A ti al
menos te quiere alguien. Claro como yo soy gorda y fea…
MARISA: No digas eso. Tú eres muy guapa y no estás gorda. ¿De
dónde has sacado tamaña tontería?
SOFÍA
(con voz afligida):
Cuando voy de tiendas con mi hermana a ella todo le sienta bien, o cuando voy
con las del curso, o cuando voy con mis primas de Las Palmas. Yo estoy gorda y
por eso no me cabe nada.
MARISA: ¡Eso son tonterías! Yo te veo genial.
SOFÍA: Marisa, nunca te lo he dicho, pero mientes fatal.
MARISA: Que no, que es la verdad. Estás estupenda.
SOFÍA: Pues si estoy tan estupenda ¿por qué no entro en el
vestido que quiero?
MARISA: ¿Has buscado en otras tiendas?
SOFÍA: Yo quiero ese.
(ANDRÉS
el camarero se acerca y sirve la comida a SOFÍA. Es un plato enorme. SOFÍA mira
a ANDRÉS embobada porque está enamorada de él. MARISA observa la carta y señala
con el dedo.)
MARISA: Tráigame esto cuando pueda.
ANDRÉS:
Ahora mismo.
SOFÍA: No pidas eso que no entra en el sorteo.
MARISA: A mí el sorteo me da igual.
(ANDRÉS
toma nota y se marcha)
MARISA:
Creo que te estás obsesionando un poco…
SOFÍA
(ríe nerviosa): Para nada.
MARISA: Pues dime entonces ¿Para qué quieres el premio?
SOFÍA
(mirando
al plato): Se me enfría la comida.
(SOFÍA
come a toda velocidad dando grandes bocados y termina el plato enseguida ante
el asombro de Marisa. ANDRÉS regresa con la comida para Marisa. Es un plato
pequeño.)
SOFÍA: Tráigame, otro plato, igual por favor.
ANDRÉS: Enseguida.
MARISA: Pero ¿cómo
puedes comer tanto?
SOFÍA
(mirando
a otro lado excusándose): Es que
tenía mucha hambre.
MARISA: Pues ya me
dirás el secreto para estar así de bien comiendo tanto…
SOFÍA: Ay, si es verdad. Si sigo así no voy a entrar nunca en
el vestido. Pero es que tenía tanta hambre…y Andrés es tan amable… Dile que ya
no lo quiero. Ahora vengo.
(SOFÍA
se levanta y se va a los aseos.)
MARISA: Yo creo que a esta chica le pasa algo, algo gordo.
(Cuando
SOFÍA vuelve tiene manchas de vomito en la ropa. MARISA la observa con
atención. ANDRÉS vuelve con un plato enorme. ANDRÉS mira a SOFÍA dándose cuenta
de lo que ha hecho.)
MARISA: Mi amiga ya no quiere el plato.
ANDRÉS:
Pues entonces…
SOFÍA:
No, esperad. Si lo quiero. Es que tengo mucha hambre otra
vez. Y con esto ya llevo dos papeletas
para el sorteo.
(SOFÍA le quita el plato a ANDRÉS y se lo vuelve
a comer todo rápidamente.)
MARISA: Esto es muy
raro, Sofía, soy tu amiga y debes confiar en mí y contarme que te pasa.
SOFÍA
(con
la boca llena): Ya te lo he dicho.
Quiero entrar en el vestido.
(ANDRÉS
suspira, mira a SOFÍA con lástima y se va.)
MARISA: Cuéntamelo, anda.
SOFÍA: Con los 5.000 euros me haré una liposucción y por fin me
conseguiré que Andrés se fije en mí, que me quiera y me vea como a una
princesa.
MARISA: Pero, Sofía, las princesas solo existen en los cuentos.
Tú eres una chica de verdad y una chica que tiene un problema…
SOFÍA:
Sí, tienes razón el problema es que como mucho cuando
tengo hambre, pero es que no puedo parar de comer porque la comida está siempre
deliciosa. Para comer, cenar, desayunar…No puedo parar y así nunca voy a
adelgazar.
MARISA: No necesitas
adelgazar. Estás bien.
SOFÍA:
Guárdame el postre ahora vuelvo.
(SOFÍA
se levanta y vuelve a ir al baño a vomitar de nuevo cruzándose con ANDRÉS que
la mira con mucha pena y algo de asco.)
ANDRÉS:
¿Van a tomar postre?
MARISA:
Sí, bueno a ver que dice mi amiga. Es una chica difícil.
ANDRÉS:
Ya me he dado cuenta. Creo que es una chica muy rara.
MARISA: Me ha dicho que viene casi todos los días a comer aquí.
ANDRÉS:
Sí, desde que tenemos la promoción del sorteo. Algunos
días hasta come varias veces o viene después a cenar.
MARISA: ¿Cuántas participaciones tiene ya para el sorteo?
ANDRÉS:
Ufff, ni lo sé. Ya he perdido la cuenta…
(SOFÍA
vuelve a sentarse en la mesa tambaleándose, está un poco mareada y bebe mucha
agua.)
ANDRÉS:
¿Qué traigo de postre?
SOFÍA:
Yo quiero un flan, pero de esos gigantes. Y un arroz con
leche.
MARISA: Para mí un
racimo de uvas.
ANDRÉS:
Buena elección.
(ANDRÉS
se marcha y enseguida vuelve con los postres.)
MARISA: Sofía, ¿Por qué no te vienes un día a comer a mi casa?
SOFÍA
(con
la boca llena): Bueno… no sé. Oye que buena pinta
tienen las uvas. Voy a cogerte unas pocas.
(SOFÍA
arranca algunas uvas y se las mete con ansia en la boca aun teniéndola llena.
Se levanta rápidamente. Alza los brazos con angustia. No puede respirar. Se
está atragantando.)
MARISA
(gritando): ¡Mi amiga, socorro, se ahoga! ¡Socorro!
(ANDRÉS
llega y corre rápidamente a ayudar a SOFÍA apretándola por detrás para que
expulse la comida. SOFÍA expulsa las uvas, toma aire con fuerza y comienza a
toser.)
MARISA: ¿Estás mejor?
ANDRÉS:
En la cocina me han dicho que has ganado el premio. Pero
al final no es dinero, sino un viaje. Alégrate, mujer ¡Has ganado el premio!
(SOFÍA
tose repetidamente incapaz de contestar. ANDRÉS se aparta de ella y trata de
animarla.)
MARISA: ¿Y a donde es el viaje?
ANDRÉS:
Pues no lo sé, creo que es un viaje allá muy lejos.
MARISA: ¡Sofía, lo has conseguido! ¡Harás un viaje más allá de
donde nunca soñaste! ¿No estás contenta?
(SOFÍA
vomita de nuevo esta vez ensuciando todo. Pero la comida se le va por el otro
lado, se desmaya y cae al suelo. SOFÍA queda tendida en el suelo en medio de un
charco y cubierta con su propio vomito. Se apagan las luces.)
(TELÓN)
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